El shhh, sin quedarte sin aire
Hacer «shhh» al oído es casi un gesto natural de padres para calmar a un bebé. El problema es que cansa: al cabo de diez minutos te quedas sin aire. Este sonido lo hace por ti. Tu navegador lo fabrica en directo: un «shhh» suave cada 1,2 segundos, que entra rápido, se mantiene y se apaga, sobre un soplo de fondo que nunca desaparece del todo. Es un sonido agudo y blando, centrado en la zona de la «sh», sin graves.
El ritmo es regular, parecido al de alguien que hace shhh mientras mece al bebé. Como el fondo no se corta, no hay silencios que puedan despertarle entre un shhh y el siguiente.
Cuándo usarlo
El shhh funciona mejor en el momento del llanto: el bebé está cansado, no se calma y necesita algo que cubra su propio llanto. Ponlo mientras le meces o le das el pecho o el biberón, y luego deja que el sonido siga un rato cuando se duerma. Para la siesta, cuando ya está tranquilo, los latidos o el sonido del útero son más suaves.
| Momento | Sonido | Temporizador |
|---|---|---|
| Llanto de cansancio | Shhh | 15 a 20 min |
| Ya tranquilo, para dormirse | Latidos o útero | 20 a 45 min |
| Ruido en casa durante la siesta | Ruido blanco | La duración de la siesta |
Con prudencia
Cuando un bebé llora, uno tiende a subir el volumen para taparle. Hazlo con cuidado: el estudio de Pediatrics de 2014 mostró que los aparatos de ruido para bebés al máximo, cerca de la cuna, superan los niveles recomendados en las salas de recién nacidos. Si le tienes en brazos, deja el móvil sobre una mesa y no junto a su oído. Más consejos en el ruido blanco para bebés.
Y si el shhh no funciona, no insistas media hora: cambia de sonido tocando su nombre en la frase. Cada bebé tiene sus preferencias.